
Llega la primavera a las Charlas Cinéfilas de La ilusa, la gente comienza a deshacerse de las capas de ropa y llega el castigo anual, otro año que no tengo el físico que quería conseguir, o que me obligaron a querer conseguir. Y en eso, la historia del cine es muy culpable. Te esperamos el próximo 24 de abril para ver cómo el séptimo arte ha dictado cómo queríamos ser.
Cuando Tarzán se columpiaba entre lianas en los años treinta, nadie hablaba de abdominales. Johnny Weissmuller tenía un cuerpo grande, ancho, funcional — el cuerpo de alguien que domina la naturaleza a base de fuerza bruta. Nadie se preguntaba si estaba tonificado. Unas décadas después, James Dean aparecía con una camiseta ajustada y algo cambiaba para siempre: por primera vez, el hombre era mirado. Era deseado. Era un cuerpo, no solo una presencia.
Las curvas de Marilyn Monroe o Ava Gardner, leídas como poder y peligro a partes iguales, encontraron su contrapunto en Audrey Hepburn: delgada, elegante, sofisticada. Un mensaje clarísimo disfrazado de estilo. La mujer con clase es esbelta.
Desde entonces, el cine no ha parado de decirnos qué cuerpos merecen la pantalla. Y no lo ha hecho de forma inocente.
En los setenta, Burt Reynolds posaba con el pecho al aire y el vello como bandera de una masculinidad despreocupada y segura de sí misma. En los ochenta y noventa, Stallone y Schwarzenegger convirtieron el músculo en ideología — cuerpos que parecían diseñados no para seducir sino para ganar guerras. Luego llegó Brad Pitt en Thelma y Louise y con apenas unos minutos en pantalla redefinió el canon: definición sin exceso, belleza con tensión.
Para la llegada del s.XXI, ellos ya habían terminado de objetivizar a la mujer-muñeca para moldear sus deseos eróticos: Pamela Anderson, Demi Moore o Angelina Jolie. Y volvió a moldear la sofisticación de la delgadez femenina: Nicole Kidman, Natalie Portman o Keira Knightley, presentadas como ideal de belleza sin que nadie pestañease — no fue una moda pasajera. Fue la consolidación de un canon que el cine construyó durante décadas y que todavía hoy no hemos terminado de desmontar.
La «deconstrucción» del hombre casi alcanza su cénit con un Timothée Chalamet andrógino y existencial, y entonces llega Jacob Elordi para recuperar la presencia física pero envolviendola de una nueva sensibilidad masculina. Lo acompañan Paul Mescal o Pedro Pascal…
Y luego están los cuerpos que la pantalla ha decidido colocar siempre en el mismo sitio: el personaje gordo como alivio cómico, como objeto de lástima, como problema a resolver. John Candy, Chris Farley, la interminable tradición del gordo simpático. O en el otro extremo, Precious, The Whale — el cuerpo grande como trauma, como drama, como carga. ¿Recuerdas alguna película en la que un personaje con obesidad sea el héroe sin que su cuerpo sea el tema? Es un ejercicio que cuesta.
En esta charla vamos a recorrer la historia del cine mirando lo que la cámara ha hecho con los cuerpos — masculinos, femeninos, normativos y todo lo que queda fuera de esa norma. No como curiosidad estética sino como síntoma. Porque cada vez que el cine decide qué cuerpo merece ser deseado, admirado o ridiculizado, nos está diciendo algo sobre quiénes somos y qué se espera de nosotros.
Desde La ilusa os proponemos un plan de viernes tarde para juntarnos y hablar sobre una de las artes que más nos gustan: el cine. Os proponemos un recorrido a lo largo de su historia, centrándonos en algunos temas que nos resultan especialmente interesantes de tratar. Nueve sesiones al año para rememorar aquellas películas, actrices, actores y las imágenes en la gran pantalla que, en definitiva, nos enamoraron. Descubrir nuevos aspectos de las mismas, la relevancia que tuvieron para la historia y releerlas desde la perspectiva que nos ha dado el tiempo.
La cinefilia es una pasión, no hace falta ser un erudito en la materia para participar en estas charlas. Si te gusta el cine ¡vente! Seguro que con tus experiencias y opiniones cinéfilas haces que todos aprendamos un poco más. Como a veces nos cuesta hablar en público, habrá una copita de vino, cerveza, café o té.
Las charlas están dinamizadas por Sergio, librero iluso y cinéfilo ecléctico. Estudió comunicación audiovisual (UPV/EHU) y dirección de cine en Madrid. De su experiencia en la capital, se lleva el trabajo en equipos de dirección en distintos rodajes. De vuelta a Bilbao realizó videos para distintas empresas y trabajó para la productora bilbaína Blogmedia.
El precio por sesión es una aportación de 10 € en incluye una (o dos o… ) copita de vino, cerveza, té, café… Si te interesa, rellena el formulario más abajo o escribe a [email protected].
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